Lecturas con preguntas para adultos con daño cerebral
Estas lecturas con preguntas para adultos reúnen dieciocho historias breves de la vida diaria, cada una con sus frases de verdadero o falso y sus preguntas. El texto queda siempre a la vista: no se trata de memorizar, sino de entender lo que se lee y de volver a él para comprobar cada respuesta, como se hace al leer una carta, un aviso o una nota de un vecino.
Cómo es cada ficha
Cada una de estas lecturas con preguntas para adultos ocupa una hoja. Arriba aparece la historia con su título. Debajo, varias frases sobre ella que hay que rodear como verdaderas o falsas y, después, unas preguntas con renglones para contestar. Texto, frases y preguntas llevan la misma letra de trece puntos, y la instrucción va en un recuadro al principio de la página.
Tres niveles de comprensión
En el nivel fácil, los textos rondan las cien palabras y todas las preguntas son literales: la respuesta está escrita tal cual. En el medio, dos preguntas siguen siendo literales y tres piden deducir algo que el texto no dice con esas palabras. En el difícil, la historia ronda las doscientas veinte palabras y todas las preguntas son de inferencia.
Qué trae el cuaderno de lecturas con preguntas para adultos
Seis fichas por nivel en A4 vertical. Las del nivel difícil van a dos caras: en la primera, el texto y ocho frases para rodear verdadero, falso o una interrogación cuando el texto no lo dice; en la segunda, cinco preguntas y unos renglones para contar la historia con palabras propias. Al final, las hojas de soluciones con todas las respuestas y una guía para valorar el resumen.

Historias propias de la vida diaria
Una quiosquera que echa de menos a un jubilado, un pollo que se quema mientras se compra el pan, unos pantalones de boda que hay que arreglar a medianoche, un jabalí que se come los tomates del huerto. Son textos escritos para estas lecturas con preguntas para adultos, sin moraleja y con personajes adultos. Ningún nombre se repite en el cuaderno, para que las historias no se confundan.
Qué se trabaja
Las fichas ejercitan la comprensión de textos, la búsqueda de un dato concreto dentro de lo leído y la capacidad de inferir, es decir, de unir dos informaciones para llegar a una conclusión que no aparece escrita. La opción del texto que no lo dice obliga además a separar lo que se ha leído de lo que uno supone, algo que a menudo se altera tras una lesión cerebral.
Sugerencias para la sesión
Conviene leer el texto completo antes de mirar las preguntas y animar a la persona a volver a él tantas veces como quiera. En las preguntas de deducir, más que la respuesta exacta importa el razonamiento: preguntar cómo lo sabe ayuda a ver si la conclusión sale del texto o de lo que imagina.
Las lecturas con preguntas para adultos también pueden hacerse en voz alta con el terapeuta, o en dos sesiones: un día el texto y las frases, y otro las preguntas, con el texto delante. El resumen final permite observar el discurso escrito: el orden de los hechos, los personajes y el desenlace.
Para quién son estas lecturas con preguntas para adultos
Están pensadas para personas con daño cerebral adquirido, tras un ictus o un traumatismo craneoencefálico, con dificultades de comprensión lectora, de atención o de razonamiento verbal, y para personas mayores que quieren seguir leyendo con un objetivo. Las usan logopedas, neuropsicólogos y terapeutas ocupacionales, en consulta o como tarea para casa.
Evidencia
Un metaanálisis de 24 estudios confirmó que el traumatismo craneoencefálico afecta a la lectura de textos con un efecto grande, y relacionó la comprensión con la atención y la memoria; la mayoría de las intervenciones revisadas obtuvo resultados positivos (Pei y O’Brien, 2021). El estudio no evalúa estas fichas: son material de práctica dentro de un plan de rehabilitación. Hay más en las fichas de comprensión verbal. Descarga estas lecturas con preguntas para adultos gratis en PDF.
Para saber más: Rehabilitación del lenguaje tras un ictus: niveles y estrategias.


