Ejercicios de coordenadas recortables en color
Estos ejercicios de coordenadas recortables piden colocar cada ficha en la casilla que tiene sus mismas coordenadas: la letra de su fila y el número de su columna. Lo que complica la tarea es que en la tabla de abajo los encabezados están cambiados de sitio, así que la casilla correcta nunca cae donde la mano querría ponerla.
Por qué la versión en color es la difícil
Aquí el color no acompaña a la forma: el mismo triángulo aparece en azul, en naranja y en morado, y cada uno es una ficha distinta. Para localizar una hay que comprobar las dos cosas a la vez, porque hay otros triángulos y hay otras piezas naranjas. Buscar por dos rasgos combinados cuesta bastante más que buscar por uno solo, de modo que esta versión es el escalón de arriba y no el de abajo.
Qué incluye el cuaderno
Estos ejercicios de coordenadas recortables son nueve láminas en tres niveles, dos hojas de clave y la hoja de fichas. Cada lámina lleva arriba la tabla original, que solo se mira, y debajo la de encabezados revueltos con las casillas grandes. La primera pieza va ya puesta de ejemplo, dibujada a tamaño real para que se vea que ahí encima va una ficha.
El juego se recorta una sola vez
Treinta y ocho fichas en una cara. Se recortan por la línea de puntos, se plastifican y sirven para las nueve láminas: lo único que se reimprime es el tablero, y ni eso si también se plastifica. Si se pierde una pieza se vuelve a sacar solo esa hoja.

Cuándo conviene la versión en blanco y negro
Esta variante exige distinguir bien los colores. Los tres elegidos aguantan el daltonismo rojo-verde, que es el frecuente, pero si hay cualquier duda sobre la visión del color —y tras una lesión cerebral puede aparecer— la versión adecuada es la de blanco y negro, donde la pieza se identifica solo por su forma.
Cómo sube la dificultad
Estos ejercicios de coordenadas recortables crecen por los dos lados. La rejilla pasa de veinte casillas a treinta y a cuarenta y dos, y las fichas que colocar de doce a diecinueve y a veintisiete. En el nivel de entrada solo se mueven las columnas; en los dos siguientes se mueven también las filas, así que ni la posición horizontal ni la vertical sirven ya de pista.
Qué mirar en los errores
El error interesante no es colocar mal una pieza cualquiera, sino ponerla en el mismo sitio físico que ocupaba arriba. Ese error concreto dice que la persona está copiando la posición en vez de leer las coordenadas, que es justo lo que la lámina quiere impedir. En estos ejercicios de coordenadas recortables conviene anotarlo aparte del total.
Para qué profesionales
Lo firma una neuropsicóloga clínica y se usa en consulta de neuropsicología, terapia ocupacional y logopedia, además de en casa. Recortar y plastificar lleva un rato la primera vez y después el material dura años. Hay más parecido en las fichas de memoria de trabajo.
Evidencia
Un estudio con veintitrés personas con lesión cerebral unilateral comparó dos tipos de búsqueda visual y encontró que la que obliga a combinar dos rasgos deja déficits laterales mayores que la que se resuelve mirando uno solo, sobre todo tras lesión del hemisferio derecho (List et al., 2008).
De ahí que estos ejercicios de coordenadas recortables se presenten como el nivel de arriba. Y de ahí también que convenga fijarse en si los fallos se amontonan en un lado de la tabla: en ese caso lo que asoma no es la dificultad de la tarea, sino una desatención de ese lado del espacio.
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