Atención sostenida
La atención sostenida es la capacidad de mantener el foco en una tarea durante un periodo prolongado, sin que el rendimiento se degrade con el paso de los minutos. No se mide tanto por cómo se empieza como por cómo se termina: lo característico de su alteración no es fallar desde el principio, sino ir acumulando errores y omisiones a medida que avanza la tarea.
En el daño cerebral adquirido es una de las quejas más frecuentes y de las que más interfieren, porque condiciona todo lo demás: si el foco no se sostiene, la información no llega a codificarse y cualquier tarea larga —leer, seguir una conversación, conducir— se vuelve costosa. Conviene distinguirla de la fatiga cognitiva, con la que se confunde a menudo y que responde a un manejo distinto.
Los materiales de esta subcategoría plantean tareas largas y de baja complejidad, diseñadas para que la dificultad no esté en resolver cada elemento sino en no abandonar el criterio. La demanda se ajusta por la duración de la serie, por la densidad de estímulos y por la frecuencia con que aparece el objetivo.
Interesa registrar en qué momento aparecen los fallos, no solo cuántos: la curva de rendimiento a lo largo de la lámina dice más que el total de aciertos.
Fichas imprimibles en A4, con descarga gratuita en PDF, para su uso clínico en sesión.
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