Ejercicios visuoespaciales en color con dos tríos por flor
En estos ejercicios visuoespaciales en color cada casilla lleva una margarita de seis pétalos vacía. Encima de su columna hay tres colores en un orden, y a la izquierda de su fila otros tres. Los tres pétalos de arriba se pintan con el trío de la columna, de izquierda a derecha; los tres de abajo, con el de la fila. No hay clave que consultar: la flor se construye combinando lo que dicen las dos cabeceras.
Qué trae el cuaderno
Nueve hojas de ejercicios visuoespaciales en color: una de instrucciones con la primera flor resuelta paso a paso, seis láminas repartidas en tres niveles y dos hojas de clave. En total 104 margaritas y 624 pétalos. Hacen falta seis lápices: rojo, amarillo, verde, azul, rosa y morado.
Por qué el repertorio tiene seis colores y no cuatro
Con seis pétalos por flor, el número de colores decide cuántos puede repetir una flor. Con cuatro colores toda flor repetiría al menos dos pétalos, porque son seis huecos en cuatro cajones. Con seis, el trío de arriba y el de abajo salen de grupos que no comparten nada y cada margarita enseña seis colores distintos.
Los seis se eligieron midiendo, no a ojo: la pareja peor separada de estos ejercicios visuoespaciales en color se mantiene bien distinguible incluso simulando las dos formas frecuentes de daltonismo, y ninguno se confunde con el verde azulado que la categoría usa en las cabeceras.
Lo que se entrena es el orden, no el color
Reconocer un color se hace solo. Lo que cuesta es sostener dos tríos a la vez y colocarlos donde van: el mismo trío puesto al revés es un error, y es el que interesa contar. Por eso todas las cabeceras de una lámina son ordenaciones de los mismos tres colores, y saber cuáles son nunca sirve para distinguir una columna de otra.

Cómo suben los tres niveles
En el fácil las cabeceras de estos ejercicios visuoespaciales en color se eligen de forma que dos cualesquiera se diferencien en las tres posiciones, que es lo más fácil de distinguir. En el medio vale cualquier ordenación distinta. En el difícil se fuerza que haya parejas que solo difieran en dos valores intercambiados, y ahí ya hay que leer posición por posición.
La rejilla también crece, de 12 flores por hoja a 20, pero lo que sube de verdad es el parecido entre cabeceras. No conviene pasar de nivel mientras aparezcan tríos invertidos en el anterior.
Flores grandes a propósito
La flor de estos ejercicios visuoespaciales en color mide 44 milímetros en el nivel fácil y 35 en los otros dos, con pétalos de casi 15 por 9 milímetros en las láminas de entrada. Se pinta con un lápiz normal sin salirse, que es la diferencia entre terminar la hoja y abandonarla a la mitad. La rejilla llena el folio y no queda un hueco grande en blanco.
Para quién
Para adultos en rehabilitación tras ictus, traumatismo craneoencefálico, tumor o cirugía, y para quien quiera material graduado en casa. Si hay cualquier duda sobre la visión del color, la versión en blanco y negro pide exactamente lo mismo con figuras. Estos ejercicios visuoespaciales en color se corrigen con las dos hojas de clave del final.
Evidencia
Una revisión de casos y series de pacientes con daño cerebral describe algo que esta hoja usa de lleno: la retención del orden serial puede quedar dañada mientras la del propio elemento se mantiene relativamente a salvo, y hay indicios de que el orden se sostiene con recursos compartidos entre lo verbal y lo visuoespacial (Majerus et al., 2019).
Qué se deduce y qué no
Es una revisión conceptual, no un ensayo, así que no demuestra que una hoja impresa mejore nada. Sirve para leer bien el error: un trío invertido no es un despiste de color. Hay más material en las fichas de percepción visuoespacial y entre los recortables. Descarga estos ejercicios visuoespaciales en color en PDF A4, gratis y sin registro.




